«Hello, stranger»

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Según un estudio realizado por Nicholas Epley y Juliana Schroeder, investigadores de la Universidad de Chicago, conversar con desconocidos nos puede hacer más felices. Estamos convencidos de que “los otros” no tienen interés en hablar con nosotros y preferimos el silencio o la soledad antes de lanzarnos a hablar con un extraño. Pero estamos equivocados. Estos dos psicólogos del comportamiento realizaron un experimento para demostrarlo en el metro de Chicago. A cambio de un ticket de 5$ para el Starbucks, una serie de personas accedieron a entablar una conversación con alguien al azar durante el trayecto. Lejos de sentirse rechazados por su interlocutor, encontraron la experiencia muy agradable. Más agradable que mantenerse en silencio e incluso más que desconectarse tras los auriculares o que estar whatsappeando sin parar. El estudio profundizó también en otro aspectos curiosos de la relación que establecemos con personas poco o nada conocidas: aunque estamos convencidos de que las relaciones más placenteras nos las propician nuestros seres más allegados, emocionalmente hablando, eso tampoco es verdad. Es muy habitual que a nuestro cupo de felicidad contribuyan más las relaciones menos cercanas que las más intensas. Son más livianas y sencillas y, a veces, más amables.A ese posicionamiento inconsciente de sentirnos en falso o amenazados por los demás, desde un tiempo a esta parte la tecnología se ha añadido a los ya históricos problemas que tenemos los humanos para conversar. Como recoge Sherry Turkle, profesora de estudios de ciencia y tecnología en el MIT, pensamos de forma equívoca que obtendremos más rédito de nuestras relaciones a través de las redes sociales que de nuestros vínculos personales en vivo y en directo. Ahora hablamos sin parar, pero hablamos a otros, no con otros. Es la época del “yo pienso”, “yo opino”, “yo me fotografío aquí y allí”. Yo, yo, yo y ni siquiera sé quien eres tu y ciertamente me importa bastante poco.  Living alone together en el peor sentido de la expresión, (si es que alguna vez tuvo alguno aprovechable). En este mundo cada vez más bipolar reaprender a conversar sería quizá la manera de recuperar la cordura. Intercambiemos opiniones, comuniquémonos con el objetivo de aprender algo del otro y descubrir, quizá, algún punto en común.

Os dejo el link de un trabajo del fotógrafo Richard Reinaldi, que desde 2007 trabaja en una serie de fotos en las que retrata perfectos desconocidos que se avienen a salir juntos en sus imágenes:

http://www.touchingstrangers.org/

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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